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jueves, 20 de abril de 2017

Algunas Lecturas Favoritas.

Hace algunos días, mientras buscábamos con mi hija  una tarea para español, me encontré con un gran tesoro que me obsequiaron hace muchos años, y que tenía un poco olvidado;  este tesoro,  para mi, representa una época maravillosa en mi vida en la que descubrí libros  y autores  maravillosos que me llevaron a viajar por mundos fantásticos y que me invitaron a seguir disfrutando  al máximo con la fantasía y la magia de las palabras, y por supuesto gracias a esa gran experiencia, hoy comparto con ustedes este blog, con el deseo de que todos, grandes y chicos se deleiten y hagan volar su imaginación , navegando por el maravilloso mundo de la letras y la fantasía.
El tesoro del que les hablo es  una enciclopedia, "El mundo Mágico de  Arte", de Ediciones  Zamora Ltda, Para los chicos que no tiene idea de lo que es una enciclopedia le aclaro que es un grupo de libros que se especializan en un tema determinado.  Las enciclopedias eran,  hasta hace un par de   décadas  el sitio al que recurríamos los estudiantes, padres y personas que querían   realizar algún tipo de investigación,  cuando  no existía o no teníamos a la mano, el  Internet  y todas su posibilidades de información.
Volviendo al tesoro,  hay un  tomo (cada uno de los libros que conformaba la enciclopedia) especial dedicado a la literatura, en él encontramos  una recopilación de cuentos,  mitos, leyendas, poesías y otros géneros de la literatura infantil y juvenil.    Hoy quiero compartir con ustedes algunos de mis lecturas favoritas de este tomo y espero como de costumbre las disfruten mucho en compañía de alguien especial.


Imagen tomada del libro. 
Brif, Bruf, Braf


  Dos niños estaban jugando, en un patio a inventarse un idioma especial para poder hablar entre ellos sin que nadie mas les entendiera. 
  -Brif, braf -dijo el primero.
  -Braf, brof -respondió el segundo.
  Y soltaron una carcajada.
  En un balcón del primer piso había un buen viejecito leyendo el periódico, y asomada a la ventana de enfrente había una viejecita ni buena ni mala.
  -¡Qué tontos son esos niños!  -dijo la señora.
  Pero el buen hombre no estaba de acuerdo: 
  -A mí no me lo parecen.
  -No va a decirme que ha entendido lo que han dicho...
  -Pues sí, lo he entendido todo.  El primero ha dicho: "Que bonito día". El segundo ha contestado: "Mañana será mas bonito todavía".
  La señora hizo una mueca, pero no dijo nada porque los niños se habían puesto a hablar de nuevo en su su idioma.
  -Marasqui, barabasqui, pippirimosqui -dijo el primero.
  -Bruf -respondió el segundo. 
  Y de nuevo los dos se pusieron a reír.
  -¡No irá a decirme que ahora también los ha entendido...! exclamo indignada la viejecita.
  Pues ahora también lo he entendido todo -respondió sonriendo el viejecito-. El primero ha dicho: "que felices somos por estar en el mundo".
Y el segundo ha contestado: "el mundo es bellisimo".
  -Pero ¿acaso es bonito de verdad? 
-insistió la viejecita.
  - Brif, bruf, braf - respondió el viejecito.


Gianni Rodari. 


Cuento
el Rey, desde su carroza dorada tirada por seis briosos corceles,  preguntó:
   ¿De quién son estas tierras?
     Del  Marqués de Carabás, respondieron en coro los campesinos.
     Unas leguas más adelante, preguntó:
     ¿De quién son estos maravillosos campos de trigo?
     Del Marqués de  Carabás, contestaron los segadores.
     Al atardecer, el Rey con voz emocionada, interrogó a unos molineros que avanzaban por el camino real con grandes bultos a la espalda:
   ¿De quién son estos esplendidos molinos?
   Del Marqués de Carabás, contestaron.
Al otro día, apenas  iniciaron el regreso, la carroza real comenzó a ser apedreada por multitudes que colmaban el camino. El Gato con Botas sirvió en una copa de oro cuajada de esmeraldas un poco de licor para que bebiera el pálido y tembloroso monarca. Luego sacó su cabeza por la ventanilla y preguntó:
   ¿De quién son estos espléndidos molinos?
   De los molineros, respondió la multitud.
   Después de varias leguas de huida, indagó:
   ¿De quién son estos maravillosos campos de trigo?
   De los segadores, contestaron.
   Mas tarde, envueltos en el torbellino de la fuga, preguntó nuevamente:
   ¿De quién son estas tierras?
   De los campesinos que la trabajan,  exclamaron los labriegos.
   Entonces, el Gato con Botas, en medio del espanto, se dio cuenta  -demasiado tarde- de que se habían metido en otro cuento. 

Jairo Anibal Niño